Blog más o menos desactualizado de Alber Vázquez. Para más emociones, estamos en Facebook. Ya, es que si ahora no estás ahí, no eres nadie.

31 de diciembre de 2008

Jenny, la de la enaguas por el centeno

Y por acabar el año en plan gilipollas, aquí os dejo un vídeo de una vieja peli en la que Charlie Spivak y su banda interpretan, con rica y abundante orquestación, Coming Through The Rye, un poema de Robert Burns que se ha convertido ya en una melodía popular escocesa. La letra nos habla de Jenny, una pobre chica que arrastra las enaguas por el centeno. Pobrecilla.



Dos datos curiosos.

Uno: J.D. Salinger adaptó el verso inicial de este poema para su The Catcher in the Rye, conocido aquí como El guardián entre el centeno, y que, como es bien sabido, constituye el eje central en torno al que pivota cualquier teoría de la conspiración que se precie de serlo.

Dos: Burns murió a la temprana edad de 37 años debido a la dureza del trabajo en el campo. Si hubiera vivido hoy en día, podría haberse sacado una plaza de catedrático en una universidad española y haber dormitado sin pegar un palo al agua hasta los 110 años. Otro ejemplo claro de que los grandes hombres nacen siempre en la época equivocada.

Feliz 2009. Ánimo, que a peor no podemos ir.

30 de diciembre de 2008

Obramos por la mano de Dios

En la Unión Soviética nos les hacía gracia que la gente pensara y se expresara por su cuenta. Es lo que tienen las dictaduras: que para qué vas tú a pensar por tu propia cuenta si siempre hay alguien por encima de ti que seguro que lo hace mejor. Mira China. Mira Cuba. La libertad de expresión es un acto subversivo.

A lo que iba. Cuando, en un día tonto, el poeta Joseph Brodsky tocó los cojones a quien no debía, alguien dio un puñetazo en la mesa adecuada y a Brodsky lo trincaron de inmediato: por poeta y por parásito social, que para según qué estructuras de pensamiento, viene a ser la misma cosa. Y lo llevaron ante el juez.

El diálogo de Brodsky con el juez fue más o menos así (siento no ser excesivamente fiel, pero lo traduzco de una traducción al inglés del original en ruso):
Juez: ¿Y cuál es, en general, su profesión?
Brodsky: Soy poeta y traductor literario.
Juez: ¿Quién le reconoce como poeta? ¿Quién le ha nombrado parte del colectivo de poetas?
Brodsky: Nadie. ¿Quién me ha nombrado parte de humanidad?
Juez: ¿Ha cursado estudios al respecto?
Brodsky: ¿Al respecto?
Juez: Para convertirse en poeta. Si usted ni siquiera intentó finalizar sus estudios de secundaria, donde se estudia poesía, ¿dónde se la enseñaron?
Brodsky: No creo que se logre nada de eso en la escuela.
Juez: En ese caso, ¿cómo lo hizo?
Brodsky: Creo que... proviene de Dios.

No debió de quedar muy convencido el juez, pues a Brodsky le cayeron cinco años de trabajos forzados. Brodsky se aprendió bien la lección y no se hizo de notar demasiado hasta que, en cuanto pudo, puso frontera de por medio y se fue al exilio.

Y para redondear la cosa, un poema de Joseph Brodsky en traducción de Ricardo San Vicente:
Todos los perros devorados. En el diario
no queda una hoja en blanco. La foto de la esposa
se cubre de palabras a modo de rosario,
clavado en su mejilla el lunar de una fecha dudosa.
Le sigue la foto de la hermana. Tampoco la respeta:
¡se trata de la latitud alcanzada! Y, cada vez
más negra, por la cadera trepa la gangrena
como la media de una corista de varietés.

22 de julio de 1978 (de No vendrá el diluvio tras nosotros).

29 de diciembre de 2008

War!

La política es guerra sin derramamiento de sangre. La guerra es política con derramamiento de sangre.

Huey P. Newton (fundador de los Panteras Negras).

Elizabeth Alexander, aquella colina olía a victoria

Existe una tradición por la cual cada presidente electo de los EEUU elige a un poeta para que lea alguna cosilla más o menos inspiradora en su toma de posesión. Parece ser que desde JFK hasta hoy, todos los presidentes han elegido a su poeta, con el que se supone que sintonizan y al que todos observan con los ojos entornados, como si fuera el oráculo en el que leer por dónde van a ir los tiros en los próximos cuatro años. Todos, excepto Bush, al que le iba más la prosa poética. "¡Qué delicia oler napalm por la mañana!", y cosas así. Aquí mariconadas, las justas.

Pues resulta que Obama ha elegido a Elizabeth Alexander, de quien sabíamos más bien poco (o sea, nada). Y a Elizabeth Alexander, claro, le ha tocado la lotería. Menuda suerte. Ya tiene hora reservada en la peluquería.

28 de diciembre de 2008

No future for you

Una de las inocentadas más bellas y, al tiempo, tristes, de la historia del arte contemporáneo, es la que le gastaron a Sid Vicious. Resulta que era tan mal músico que en ni uno solo de los conciertos que los Sex Pistols dieron a lo largo de su carrera, le encendieron el amplificador al que tenía conectado su bajo. Sid creía que tocaba en directo, pero lo cierto es que nunca lo hizo. Había un tipo escondido detrás del escenario que tocaba por él. Y como Sid era difícil de tratar (borderline, alcohólico, drogadicto y bastaste gilipollas), nunca se lo dijeron. A ver quién era el guapo... Se murió y nunca supo que él, Sid Vicious, jamás tocó con los Pistols.

Lo cual no quita para que fuera el más punk entre los punks.

26 de diciembre de 2008

Soy fisiatra titulada en la quebrada del tiempo

Y si tengo que quedarme con un poeta chileno, al menos con uno, me quedo con Elvira Hernández. Confieso que es de esas poetas raras que están a punto de no gustarte nada pero que, tac, por quién sabe qué motivo, activan algo en la parte hibernante de tu cerebro. Le he leído cosas tan prometedoras como esta:
que yo sepa
no he abandonado la componedura de huesos y cuerpo:
soy fisiatra titulada en la quebrada del tiempo y
me acompañan en mis paseos mentales un gato abisinio y
mi camahueto

U.

97 poetas chilenos vivos

En la revista La Siega se propusieron reunir en un monográfico a los poetas chilenos con vida y les salieron 97. Podían haberse esforzado un poco más y redondear a 100, pero no pudo ser. A saber por qué. En cualquier caso, 97 ya me parece una cifra más que respetable para un país tan pequeño.

Dado que la Ley de Sturgeon nos advierte de que el 90 por ciento de todo es basura, obtenemos que actualmente hay 9,7 poetas vivos chilenos que merecen la pena. Si a esto añadimos que el poeta 0,7 es necesariamente malo (mucho talento debería tener para resultar genial trabajando al 70 por ciento de su capacidad), obtenemos que son nueve y sólo nueve los poetas chilenos vivos que pueden, sin el menor género de duda, ser denominados buenos poetas. A ver si los encontráis, que a mí me da una pereza horrorosa.

(Confieso que he leído unos cincuenta y ni uno sólo me ha interesado; los nueve realmente buenos deben de estar en los cuarenta y siete restantes, seguro que sí).

25 de diciembre de 2008

Words say everything

Robert Creeley fue un poeta de esos que un buen día deciden trabajar a su aire y ya no se apean del burro hasta que les llega el momento de pasar a mejor vida. Escribió una obra rara para los cánones de la ñoñería actual, pero llena, paradójicamente, de poesía. Me gusta Creeley.

Va un vídeo chulísimo realizado en torno a su poema The Language. No me atrevo a traducir a Creeley pero Marcos Canteli sí, y no con uno, sino con cinco poemas (PDF).

Por cierto, cuanto más veo este vídeo, más me doy cuenta de que ni siquiera es necesario saber inglés para comprenderlo. Qué cosas.

24 de diciembre de 2008

A possessed witch

Ya he puesto antes algo de Anne Sexton porque cada vez me siento más seducido por su poesía. Dejo aquí un vídeo en el que la propia Sexton recita uno de sus poemas. Bajo el vídeo, un trocito (justo la estrofa que Sexton recita al principio) en inglés y en español (aquí completos).

Oh, para los amantes de los datos biográficos morbosos, diremos que Sexton y Sylvia Plath se conocieron en persona y que ambas eligieron darle el portazo a este mundo de mierda a través de métodos similares: Plath metió la cabeza en el horno y abrió la espita del gas; Sexton se encerró en su garaje, encendió el motor del coche y aspiró el humo del tubo de escape. Jodeos, cabrones, los que os quedáis aquí.



I have gone out, a possessed witch,
haunting the black air, braver at night;
dreaming evil, I have done my hitch
over the plain houses, light by light:
lonely thing, twelve-fingered, out of mind.
A woman like that is not a woman, quite.
I have been her kind.

He salido al mundo, una bruja poseída,
rondando el aire negro, más valiente por ello;
soñando el mal, he sobrevolado
las casas planas, de luz en luz:
pobre solitaria, con mis doce dedos, enajenada.
Una mujer así no es una mujer, lo sé.
Yo he sido de ésas.

23 de diciembre de 2008

I love Cristina Peri Rossi

Verás, esto era un concurso de heavy metal al que se presentaban el ciento y su madre de grupos de heavy metal. La mayor parte de los participantes sabía que estaba perdiendo el tiempo, pero, qué diablos, daban 20.000 euros al ganador, así que merecía la pena tomarse la molestia. Por lo menos, alternas un rato.

Total, que allí está todo el personal: que si las chupas de cuero, que si las greñas piojosas, que si las camisetas de Iron Maiden, que si los tatuajes demoníacos... En fin, el rollo heavy metal de toda la vida. Para qué extendernos.

Bien, pues en estas, cuando el concurso está ya en su punto más caliente, aparece un señor de Tudela vestido con traje regional y, poniéndose los brazos en jarras, se canta una jota navarra de agárrate y no te menees. Con un par de cojones, el tipo. Y va y gana el concurso. Ni un puto tatuaje de Satanás llevaba el pavo, pero se hace con los 20.000 euros del premio. Ante el lógico estupor de la horda jevi que, oye, eran todos como para meterlos juntos en un saco y molerlos a palos, pero al menos tocaban heavy metal, que es de lo que se trataba.

En otro lugar de la galaxia, Cristina Peri Rossi gana uno de los premios de poesía más prestigiosos en lengua española, el Loewe, con algo que se parece a la poesía como un huevo a una castaña. Por ser más exactos, con un libro titulado Play Station. Con cosas tan hilarantes como esta:
A los quince días llegan por correo
las camisetas I love Cristina Peri Rossi

dos por cincuenta dólares más diez de envío
Pienso que amarme no resulta tan caro
podría ser mucho peor

Mi abogado dice que es inútil poner una demanda
Amazon no contesta
tiene una respuesta robot para todos igual

[Del poema titulado Y love Cristina Peri Rossi que aparece en el libro Play Station de Cristina Peri Rossi (completo aquí, y además, dos poemas adicionales)].

Menos mal que las bases del concurso explicitan que los poemarios han de ir sin firma... Pero bueno, a mí eso me trae sin cuidado. Si los poemas son buenos, pues son buenos. Alúdase en ellos al autor o no, qué más da. Y si son buenos, si son los mejores, pues se le da el premio y santas pascuas.

Pero es que esto no es poesía. Lo siento, pero no tiene ni un pase. Ni con mucha manga ancha. Es una tomadura de pelo. Una ridiculez absurda que debería sonrojar a cualquier jurado decente. Un jotero ganando un concurso de heavy metal.

Y me callo, porque mi abogado me dice que a mí sí me pueden poner una demanda.

22 de diciembre de 2008

El extravagante caso de Mary Elizabeth Frye

Mary Elizabeth Frye fue una florista de Baltimore a la que se le conoce por un único poema. Un poema que es, además, bastante malo y un rato cursilón.

La versión más fiable afirma que Frye improvisó un poema titulado Do not stand at my grave and weep para mostrar sus condolencias ante la muerte de un familiar, pero el poema hizo carrera por libre y para cuando Frye quiso darse cuenta de que no se le estaba reconociendo su justa autoría, era demasiado tarde. ¡Y menudo disgusto! Escribes un poema, un solo poema, y va y tiene tanto éxito que acaban leyéndolo en un millón de servicios funerarios a lo largo y ancho del mundo: desde el funeral de John Wayne hasta los actos en memoria de los fallecidos en el 11-S.

Quizás por pura testarudez, Frye logró vivir 98 años y, justo al final de su vida, el reconocimiento de la autoría sobre su poema llegó. Tarde pero seguro. Y se murió tranquila.

Unos versillos (completo en inglés aquí, completo en español acá):
Cuando te despierte en la mañana una ráfaga de aire, soy yo,
la gentil brisa que se levanta en círculos
con el vuelo reposado de los pájaros.
Soy una de las tenues estrellas que brillan en la noche.
No te detengas en mi tumba a llorar.
No estoy allí. No he muerto.

20 de diciembre de 2008

Swinburne, el hombre al que se le fue la fuerza por la boca

He leído la biografía que de Algernon Charles Swinburne se hace en la Wikipedia y no tiene desperdicio. Swinburne fue un poeta inglés que vivió en plena época victoriana y que, como corresponde, se vio imbuido del espíritu que, entonces, irremediablemente tiraba de cada poeta hacia la excelsitud. Nuestro hombre en particular, aunaba una gran fortaleza física con una tendencia innata a beberse hasta el alcohol de quemar. Sus temas preferidos eran (no sé si en este orden) el sadomasoquismo, el suicidio, el lesbianismo y poner a caldo a la Iglesia. No existe prueba alguna de que llevara a la práctica alguno de ellos, de ahí que Oscar Wilde no lo tuviera en buena estima. Y es que si predicas con el vicio, pues envíciate un poco. Aunque sea por coherencia.

Escribió cositas hoy totalmente trasnochadas como esta (completo en inglés aquí y en español aquí):
Sorrow, on wing through the world for ever,
Here and there for awhile would borrow
Rest, if rest might haply deliver
Sorrow.

Dolor, alado ser que recorres el mundo,
Aquí y allí, a través del tiempo, pidiendo reposo,
Si reposo es acaso la dicha que reclama
Dolor.

19 de diciembre de 2008

Puestos a pedir, pido que desaparezca la mala poesía

Dentro de nuestra selección de "Autores famosos chungos de los últimos 50 años", hoy le toca el turno a Clara Janés, poeta mediocre donde las haya. Ojín, querido lector, que aunque pareciera que yo esta selección la hago desde el rencor y la malicia, nada más lejos de mi intención. Juro por mi descendencia que busco y rebusco y, con toda la buena voluntad del mundo, trato de hallar algo positivo en la obra del rebuscado con la intención de, así, darle un pase y limitarme a ignorarlo. Por eso, de Clara Janés me he leído un buen taco de poemas. En resumen, la cosa ha empezado mal y ha acabado peor. Poesía de medio pelo, poesía mediocre escrita para mediocres, poesía pastosa, plana, lineal, aburrida hasta el hartazgo. Tanto que, por quitarme el mal gusto de la boca, he tenido, tras la sesión de Janés, que echarme al cuerpo unos cuantos versos de la siempre descomunal Alejandra Pizarnik. Para así creer de nuevo que el género humano puede crear cosas bellas de verdad. Cosas realmente bellas, rotundas y demoledoras.
Prisionera de un pánico invencible,
y aunque sé de la inutilidad de todo sueño,
desde esa cárcel torturante que es la vida,
pido la autonomía total del hombre
y el derecho a no justificar para nada
su existencia.

Clara Janés, (Pido, del Libro de alienaciones, 1980).

Yo, por mi parte, pido que se acabe el hambre en el mundo y que todos los malos se mueran o los atrape la policía. Ah, y que no talen la Amazonía, que casi se me olvida.

18 de diciembre de 2008

Las lunas y el pan compiten por el gusto entre los corazones de diamante

Philip Lamantia es un poeta tan excesivo como refinado. Si a esto se le añade cierto espíritu surrealista y una coexistencia espacio-temporal con los beats, el resultado es extrañamente jodido. Escribió algunos de los poemas más raros que uno se ha echado a los ojos. Cosas como estas (en traducción de Alberto Blanco; aquí completo y más):
Como la tumba abierta que irradia un risueño colinabo
y la zanahoria haciendo trizas la arena
algo así como un árbol estampando sus pies en un leopardo
de ojos cuadrados
las lunas y el pan compiten por el gusto entre los corazones
de diamante

Para ir a mear y no echar gota.

Por cierto, se le recuerda cierta enemistad con Charles Bukowski. Primero porque Bukowski no soportaría este tipo de poesía, para él incomprensible (y para el resto de la humanidad también, dicho sea de paso). Y segundo, porque a pesar de la admiración que uno le profesa, hay que reconocer que Bukowski sabía, bastante a menudo, ser y comportarse como un completo gilipollas. En el caso de Lamantia, me da a mí que tuvo que ser así.

17 de diciembre de 2008

La muerte es otro hilo de la trama

"Afirmo que la poesía es realidad, y para mí es la mayor realidad posible porque es la que cobra conciencia real de la infinitud".

Roberto Juarroz.

Hay una tonelada de sus poemas dispersa por Internet. Aquí hay un buen montón. Para mí, Juarroz es algo irregular, pero escribe cosas tan interesantes como esta (completo aquí):
La muerte es otro hilo de la trama.
Hay momentos en que podría penetrar en nosotros
con la misma naturalidad que el hilo de la vida
o el hilo del amor.

16 de diciembre de 2008

Te amo y amo tu gran manera de olvidar

A la chavalería que escribe poesía hoy en día, le ha dado por la frescura. Por romper moldes, por no cortarse ante nada, por escribir desde la certeza de que es poeta quien escribe y porque se escribe, se es poeta.

Esto ya se le ocurrió hace cien años a Carl Sandburg:
Las flores y el viento,
las flores se mecen sobre las tumbas de los muertos,
pétalos rojos, hojas amarillas, manchas blancas,
masas violáceas y desmoronadas...
Te amo y amo tu gran manera de olvidar.

[Completo en español aquí; más sobre Sandburg aquí].

Moraleja: si haces mal lo que hace cien años alguien ya hizo bien, a lo mejor podrías buscarte un empleo en un supermercado y dejar de dar la murga.

15 de diciembre de 2008

El insoportable atractivo del poeta

"El trabajo de los poetas es irremediablemente poco fotogénico. Alguien se sienta en una mesa o se tumba en un sofá y mira, inmóvil, la pared o el techo. De vez en cuando, escribe siete versos para eliminar uno de ellos quince minutos después. A continuación, transcurre otra hora sin que nada suceda... ¿Quién puede observar con interés este tipo de cosas?".

Wislawa Szymborska
, en su discurso de aceptación del Nobel en 1996.

13 de diciembre de 2008

From the bottom of the pool

Estos versos están en el poemario Ariel de Sylvia Plath. Pertenecen al poema Words, poema que no está incluido en la versión del libro realizada por Plath y que su marido Ted Hughes (viudo, para el caso), introduce en el poemario cuando, un par de años después del suicidio de la poeta, decide publicar el texto. No me han gustado las traducciones que he encontrado, así que, a pesar de que, como decía Robert Frost, "poesía es lo que se pierde en la traducción", lo he traducido por mi cuenta. O lo he vertido, que dicen los cursis:
Words dry and riderless,
The indefatigable hoof-taps.
While
From the bottom of the pool, fixed stars
Govern a life.

Palabras secas y desbocadas,
el ruido infatigable de los cascos.
Mientras
desde el fondo del estanque, estrellas detenidas
gobiernan una vida.

12 de diciembre de 2008

She was so damn young

Bueno, a ver cómo abordo esto. Yo admiro a Patti Smith. No la admiro una barbaridad, pero sí un poco. No tanto, desde luego, como a Lou Reed, con quien pueden establecerse paralelismos claros: ambos fueron figuras cumbres del rock en los años setenta y ambos, a día de hoy, tienen cierta querencia hacia el budismo, lo zen, lo místico y lo trascendental. Y ambos, y a esto es a lo que iba, se consideran a sí mismos poetas. Total, como es gratis...

Bien, Patti Smith estuvo hace unos días en Vitoria. Allí ha inaugurado una exposición, ha presentado un libro de poemas y ha hecho no sé cuántas cosas más. He oído que a sus 62 años se conserva estupendamente, que es una persona perfectamente cuerda y que sabe estar y emocionarse cuando se trata bien su obra. Todo perfecto. Una señora hecha y derecha.

El problema es que su trabajo actual es una completa mierda. Podría decirlo con más tacto, pero para qué. Es una mierda. Por ejemplo, en Vitoria presentó un cuadro completamente blanco atravesado por la típica cinta policial que sirve para acotar un área a la que la gente, por la razón que sea, no puede acceder. Fire line do not cross. Bien, pues Smith asegura que los dos trozos de papel en blanco simulan la nada. Pero no una nada cualquiera, sino la nada surgida de la caída de las Torres Gemelas tras los atentados del 11-S. Ni más ni menos, oiga. La cinta la arrancó ella misma, con sus propias manos, en un ataque de inspiración. En el mismísimo New York, cágate.

Y luego viene lo de los poemas. Patti Smith escribe poemas, como diría... Horribles. Infumables. Pura bazofia disfrazada de vanguardia neoyorquina. ¿Que no? Hala, pues júzguenme ustedes mismos (la traducción es mía, así que no es gran cosa; completo, aquí):
devotions. to Arthur Rimbaud. he was young. he was so damn young. he was so god damned. Drunk with the Blood of Baby dolls. Mad laughter. power. running neck and neck with his vision was his demon. Sooner Stick his dick up the baby dolls ass. Shove pins in the heads of innocents. Bad seed with a golden spleen. Ha Ha. he has the last laugh.

Más o menos:

devociones. a Arthur Rimbaud. fue joven. fue un joven maldito. fue un dios maldito. Se emborrachó con la sangre de Jóvenes muñecas. Risa loca. poder. corriendo al mismo tiempo con su visión y su demonio. Antes que nadie Mete su polla en el culo de las jóvenes muñecas. Clava agujas en las cabezas de los inocentes. Mala semilla con un bazo dorado. Ja Ja. Él posee la última risa.

Y claro, uno se queda sin palabras. No está bien que la gente por la que sientes respeto y admiración intente metértela doblada. No está bien.

11 de diciembre de 2008

Sugli alberi le foglie

En julio de 1918, todavía marcado por la Primera Guerra Mundial (en la que combatió como voluntario), Giuseppe Ungaretti escribió este poema. Forma parte de una serie de poemas muy pequeños, mínimos, y decididamente inspirados en sus vivencias de la guerra. Aquí lo dejo (la traducción es de Jesús López Pacheco):

Soldati


Si sta come
d'autunno
sugli alberi
le foglie.


Soldados

Se está como
en otoño
sobre los árboles
las hojas.

10 de diciembre de 2008

Deseando morir

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.

Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.

Anne Sexton (el poema completo está aquí).

Que te devuelva la fuente de mi primer grito

Me está interesando mucho la poesía de Hilda Hilst. Aquí dejo un pedacito, en traducción de Leo Lobos (hay un montón más aquí, y un estudio bastante completito aquí):
Que me devuelvan la noche, el espacio
para sentirme tan vasta y poseída
como si aguas y maderas de todas las barcazas
se hiciesen materia rediviva, adolescencia y mito.

Que te devuelva la fuente de mi primer grito.

Hilda Hilst, Amavisse (1989)

9 de diciembre de 2008

Virgencita, virgencita, que me quede como estoy

Uno de los prohombres de la poesía patria es Jaime Siles. Da y recibe premios con la naturalidad de quien no ha nacido para otro destino. Luego, va y resulta que Siles es lo que, siendo benévolo, podríamos denominar un poeta mediocre. Y no siéndolo, una poeta malo hasta el hartazgo. Malo de narices, que se dice. ¿Por qué? Porque escribe cosas tan bochornosas como la que sigue (recueden, mientras lo leen, que a este tío le dan algunos de los premios más importantes de España y que, además, los da). Jaime Siles, Interiores:
En el tacto interior de esas gaviotas
hay un eco de sombras que conduce
a una intemperie toda de cristal.

Lo que el aire levanta es su presencia
que, en un compás de luces, se diluye
hacia una abierta y sola identidad.

¡Qué profundo interior éste del aire,
cuyas formas modulan su no ser!

Cuyas formas modulan su no ser... Manda huevos...

Para quitar el apetito a todos los hijos de perra del mundo

Se exponen ahora en la Tate Modern de Londres (no se sabe si del derecho o del revés) los cuadros que Mark Rothko realizó para el proyecto de decoración de un restaurante neoyorquino de alto tenedor, el Four Seasons. Rothko, que desde el principio no estaba demasiado convencido con el encargo, terminó rechazándolo, no sin antes dejar claro que si lo llevaba adelante, era por esta única razón:
"Espero pintar algo que les quite el apetito a todos los hijos de perra que vayan a comer en ese tugurio".

Y si no lo consigues, acaba con todo cortándote la venas, como hizo Rothko. Ese es mi mensaje de hoy para los jóvenes poetas sobre la faz del planeta: trabaja para quitarle el apetito a todos los hijos de perra del mundo, o muere.

8 de diciembre de 2008

Poetry is dead!

Frente al desolador aspecto que supone echarle un ojo a las novedades poéticas en español, el mundo anglosajón aporta cosas que aquí no tenemos. Vale, escriben igual de mal que nosotros, pero al menos son divertidos. Y las risas son eso que te llevas por delante.

Ryan Mecum es un chavalote que ha escrito Zombie Haiku, un libro de haikus escritos por un muerto viviente, ni más ni menos. Os recomiendo que os bajéis las páginas de muestra (PDF) porque son una chulada. Oh, y además, a modo de bola extra, podéis leer haikus escritos por poetas consagrados que, en teoría, están muertos. Ahí va el de Silvia Plath, que amablemente se ha prestado a colaborar en el libro:
From head to black shoe,
daddy, I had to eat you
because I’m starving.

Más o menos:

De la cabeza a los zapatos negros,
tuve que comerte, papá,
pues estoy hambrienta.

7 de diciembre de 2008

Si parpadeas, te lo pierdes

Leo a uno de los críticos de John Ashbery, David Perkins, escribir de él: "cuando Ashbery escribe bien, ningún poeta vivo que escriba en inglés puede rivalizar con él en frescura, oportunidad e ingenio".

Vale. A Ashbery aún lo tengo en cuarentena y no acabo de saber qué demonios pensar acerca de su obra. Pero, desde luego, frescura (lindante con el caradurismo) sí que la tiene. Ahí va uno de sus más, eh..., ingeniosos poemas. La primera línea es el título. La segunda, el poema en sí mismo:
The Cathedral Is

Slated for demolition.

Más o menos, esto:


La catedral está


destinada a la demolición.

6 de diciembre de 2008

El ave cansina por antonomasia de la literatura universal

El ruiseñor.

Ojalá llegue una plaga bíblica y arrase con todos los ruiseñores del mundo. O algo peor. ¿Que no? Ahí va esto. Si después de leerlo no te dan ganas de ahorcarte, es que estás seco por dentro. Palabrita del niño Jesús.
El ruiseñor se niega anidar en la jaula, para que la esclavitud no sea el destino de su cría.

Khalil Gibran, poeta (entre otras cosas).

5 de diciembre de 2008

The sun starts to hide y todo ese plomazo zen

Hace no mucho, escribí un artículo en el que defendía el relevante papel que Internet está suponiendo en el desarrollo de la poesía. Me quedé corto.

Como siempre, nos llevan años de ventaja. Ellos (los no-hispanohablantes) sí que saben aplicar las nuevas tecnologías al mundo de la poesía. Y, para muestra, lo que sigue.

Resulta que hay un montón de fulanos anglosajones que usan Twitter para publicar haikus. Puede que al lector medio le suene qué es un haiku, pero seguro que no tiene ni puta idea de qué es Twitter. Porque, para qué engañarnos, el lector de poesía, tecnófilo, lo que de dice tecnófilo, no lo es mucho.

Bien, pues Twitter, a grandes rasgos, es un sistema de publicación digital (como lo es este mismo blog, por ejemplo) pero con la característica de que limita cada textito a 140 caracteres. Dado que el haiku tiene 17 moras (o sea, que es un poema muy corto), pues dicho y hecho. ¿Por qué no aunar la limitación técnica de Twitter y la limitación estética del haiku y tirar por el camino de en medio? Hala, pues dicho y hecho.

Aquí hay una lista de los mejores escritores de haikus vía Twitter. Todos escriben en guiri (por eso de que nos llevan años de ventaja). Pero igual vas tú y te animas a hacerlo en español. Es gratis, no requiere mucho esfuerzo y 400 millones de hispanohablantes te considerarán un pionero. Qué digo un pionero... ¡Un héroe!

Libros rusos de vanguardia

Aunque lo cierto es que mi ruso es extremadamente rudimentario (sé decir dos palabras, literalmente), no ha dejado de hacerme gracia este web en el que el Instituto Getty de Investigación ha escaneado unos cuantos libros de la vanguardia rusa, algunos de ellos del poeta Alexei Kruchenykh. Lo cierto es que las vanguardias rusas me interesan cero patatero, pero hurgar en estos libros me ha proporcionado un ratillo de placer. Curioso que es uno.

4 de diciembre de 2008

Eterno como las hojas que caen, el otoño que llega y el bostezo que embarga el sueño

Los datos digitales no son eternos. No así el resto de formatos. Por ejemplo, todo el mundo sabe que un buen libro de poemas impreso en papel de calidad, sin ir más lejos cualquiera elegido al azar del gran poeta uruguayo Mario Benedetti, sobrevivirá sin la menor duda al momento en el que nuestro sol se convierta en una gigante roja y se trague, en menos de lo que canta un gallo, a Mercurio, Venus y la Tierra. Todo reducido a nada, todo excepto un buen libro de poemas impreso en papel noruego de alta calidad.

Breve acercamiento al verso de vanguardia

Ahora lo que mola es escribir así:
Cuando el hambre nos atenazaba, extenuados
y felices, un ángel rojo en disfraz de motorista
nos traía kebabs, o pizzas, o menús
orientales. Los peces los pusimos en un tarro de cristal
sobre la lavadora. Qué hacer
cuando una pelirroja se propone matarte
a polvos, bella como un planeta incógnito,
eficaz, definitiva.

Cuando terminaba de escribir en mi blog, me iba a la cocina y abría el frigorífico para ver si quedaba algún yogur. Después me sacaba de la nariz una bolita de moco, eficaz, definitiva.

Los versos son un fragmento de un poema de Eduardo Fraile (completo aquí), del poemario La chica de la bolsa de los peces de colores (Visor, 2008).

3 de diciembre de 2008

Un gran mal poeta

Hay dos tipos de malos poetas: lo que lo son porque no dan más de sí por mucho que lo intenten y los que lo son a secas. A los segundos no los soporto, pero siempre he sentido simpatía por los primeros. Amado Nervo es uno de ellos. Vivió a medio camino entre el siglo XIX y el XX y escribió bastantes poemas, todos ellos malísimos (aquí hay un buen montón) pero, ojito, con el vago encanto del olor a naftalina. Ahí va uno de ellos, malo como él solo:
Me besaba mucho

Me besaba mucho, como si temiera
irse muy temprano... Su cariño era
inquieto, nervioso. Yo no comprendía
tan febril premura. Mi intención grosera
nunca vio muy lejos
¡Ella presentía!
Ella presentía que era corto el plazo,
que la vela herida por el latigazo
del viento, aguardaba ya..., y en su ansiedad
quería dejarme su alma en cada abrazo,
poner en sus besos una eternidad.

2 de diciembre de 2008

Si Baudelaire levantara la cabeza, os corría a gorrazos

Por veinticinco pesetas, corrientes literarias inventadas. Por ejemplo, el decadentismo. ¡Tiempo!

Bat-Gamoneda

Llevo días pensando en cómo abordar la crítica de un poemario de Antonio Gamoneda que acabo de leer. Se titula Libro del frío (Siruela, 1992), está considerado como su libro más importante y me ha gustado. Relativamente. En fin, al toro.

Gamoneda me cae bien. Ojo, que no es baladí. Yo aquí le suelto dos sopapos a quien sea porque (primero) se los merece y porque (segundo) la gente, en general, suele caerme fatal. Y los poetas engreídos y profesorales que están todos ellos encantadísimos de ser tan deslumbrantemente buenos poetas, pues más todavía. Por eso, lo confieso, siento placer físico cuando un soplagaitas, que es catedrático no sé dónde, mea fuera del tiesto con unos cuantos versos de mierda. A ese, ni agua.

Pero Gamoneda es otra cosa. Gamoneda me parece un hombre honrado que ha hecho una obra honrada, y eso merece un respeto, oiga.

Pero, por otro lado, su obra me deja un poco destemplado. Quiero decir que me parece bien, que me gusta, pero que no es tan excepcional como se nos está haciendo creer. Me agrada, me provoca emociones interesantes y sé que Gamoneda maneja andamios poderosos para construir su obra, pero nada más.

Por decirlo de otra forma, Gamoneda es el Batman de los poetas: si lo comparas con el resto de superhéroes, no tiene ni media torta. Porque ya me vas a decir qué puede hacer Batman contra todo un Superman. O contra Spiderman, incluso. Nada. Rien de rien.

Así que, vale, aceptamos a Gamoneda en el club de los superhéroes. Pero, siento decirlo, sin superpoderes especiales.

Un poema del libro (más aquí):
Un bosque se abre en la memoria y el olor a resina es
útil al corazón. Vi las esferas del sudor y lo insectos
en la dulzura;

luego, el crepúsculo en sus ojos;

después, el cardo hirviendo ante el centeno la fatiga
de los pájaros perseguidos por la luz.

1 de diciembre de 2008

Si alguien ha de morir, por favor que sea otro

Me encanta Shel Silverstein porque cuando escribe para niños, no los trata como si fueran retrasados mentales. Los trata, ni más ni menos, como a niños. Ahí va un poema (aquí un par de ellos más) en lamentable traducción de un servidor:
Oración del niño egoísta

Ahora que me acuesto,
ruego al Señor que cuide de mi alma
y si muero antes de despertar,
ruego al Señor que destruya mis juguetes.
Para que así, ningún otro niño pueda utilizarlos.
Amén.

Somnolienta cochambre de la noche

¿Cómo que Caballero Bonald no es un poeta aburrido como una ostra? Bastaría cierto sentido de la empatía y la serena contemplación de dos o tres retratos del interfecto realizados en los, digamos, últimos cincuenta años (en los que si no aburrido, sí aparece como alguien a quien le han metido un palo por el culo), para corroborar mi tesis, pero si aun así esto no fuera suficiente, aporto pruebas. Pruebas poéticas. Versos mondos y lirondos. Como estos, elegidos casi al azar (lo bueno de Bonald, es que es uniformemente aburrido, así que tampoco hay que partirse el espinazo buscando):
Mórbida efigie de esmeralda
y musgo, entrechocan sus pechos
entre la mayestática cochambre
de la noche.

En "pechos" me he animado un poco (porque la cabra siempre tira al monte), pero, por lo demás, esto es un coñazo como la copa de un pino. Esto y el resto de su soporífera obra. José Manuel, alguien tenía que decírtelo: aburres a las vacas.