Blog de Alber Vázquez sobre poesía: crítica, opinión y reflexiones en torno al arte más inútil del mundo. | E-mail | Feed (entradas) | Feed (comentarios)

15 de enero de 2009

Cuando me pongo poeta

Estaba leyéndome unos poemas de José Antonio Labordeta, cuando me ha venido a la cabeza, precisamente leyéndolos, la posibilidad de una nueva categoría para esto de la poesía. Yo, a diferencia de la juventud ácrata que reniega de categorizaciones, clasificaciones y ordenamientos (ahora la juventud pone tags, cágate), soy partidario de llevarlo todo pulcramente sistematizado.

La categoría en cuestión es la de los poetas a ratos. Quizás podría llamarlos, también, mediopoetas, o, por utilizar una terminología más acorde con los tiempos que corren, poetas a tiempo parcial.

Los poetas a ratos son gente normal y corriente, honrada y cabal, que llevan una vida ordinaria como paisanos de su pueblo. Se levantan, se desayunan y, hala, a dejar que la vida les vaya corriendo en vete tú a saber qué menesteres: unos son bancarios, otros electricistas, otros profesores de universidad, otros vendedores a comisión, otros panaderos, etc.

Sin embargo, a ratos se sienten poetas. Esa y no otra es su peculiaridad: a diferencia del resto de los mortales (que sueñan, básicamente, con hacerse ricos de golpe y enviar a todo Dios al carajo), nuestros personajes se sienten poetas. Lo cual, dicho sea de paso, me parece cojonudamente. Que cada cual se sienta como le parezca, sólo faltaba... El caso es que, como se sienten poetas, se sientan a escribir. Y ahí viene lo jodido: que escriben poemas. Pero no unos poemas cualesquiera, no. Escriben unos poemas a genio parcial. O sea, que no son basura pergeñada por un mandril con retraso mental, pero que tampoco son poesía. No, al menos, eso a lo que yo considero poesía: un verso o suma de versos que, cuando los lees, son como si alguien te arreara una hostia con el puño cerrado en mitad del entrecejo.

¿Motivos para que esto suceda? Ni puta idea. Los mismos que existen, supongo, para que haya malos escritores. Porque los poetas a ratos no son más que eso: malos escritores a los que se les nota la intención pero les falta el talento. Han oído hablar de esa cosa llamada poesía y les ha parecido bien. Lo que pasa es que lo que ellos entienden por poesía se parece a la auténtica poesía como un servidor a Brad Pitt.

Un ejemplo del mismo José Antonio Labordeta (por favor, no prueben a hacerlo en casa):
Me mira con la misma sensatez que el tiempo
y con los ojos tristes
mi viejo perro quiere decirme adiós
sin la violencia del olvido.
Permanece en silencio y cuando me voy de casa
sus ojos se distancian del tiempo
y se hacen vida con las lágrimas de su olvido.

[del poema Mi viejo perro; completo aquí]

A esto es a lo que me refería, ¿entienden? Labordeta tiene la idea y tiene el tono, pero si esa idea y ese tono tienen algo que ver con la auténtica poesía, con la alta poesía, que venga Angelina Jolie y se refocile alegremente sobre mi cuerpo desnudo.

9 comentarios:

Ana Lorenzo dijo...

Coño, Alber, genial esa categoría: yo, he de confesarlo, soy una de esas poetas a ratos. Caramba, sí, me siento poeta a veces, y no, no es que no tenga ni idea de poesía; la tengo: sé disfrutar de la buena. Lo que no tengo es el don de la poesía. Pero desde aquí reivindico el derecho a poder escribir malos poemas mientras uno no los publique, igual que reivindico el derecho a cantar a voz en grito mientras no se grabe un disco si uno no canta fenomenal :-)
Ah, que vaya Angelina Jolie, si quieres y si quiere: de las relaciones y placeres personales no le hacen falta explicaciones ni publicaciones a nadie.
Un beso.

Anónimo dijo...

USTED ES UN H DE P DE EXPORTACION, IGUAL QUE YO. ME CAES BIEN TIO

Romina E. dijo...

¿Cuales son los poetas que te gustan de verdad?
Entiendo que haya muchos mediopoetas malos, tb los existen muy buenos, y gs a los blogs puedo enontrarlos y disfrutarlos. Siempre existe la posibilidad de no leerlos, pero no por eso los trataría de malos..

H. J. dijo...

No se si lo hará, pero cuando escribe algo así, lo imagino de una mala leche pero a su vez de tan buen humor. Que buena manera de provocar.

Por cierto, esto de las personas queriendo escribir poesía sin la más remota idea, es similara a las personas que cantan en karaokes (común en latinoamérica), sin saber nada de música, parece que lo hacen porque lo disfrutan. Quizá eso es válido también.

Anónimo dijo...

DAVID: ps primero que todo me gusta mucho tu blog. lo visito ya hace un mes diariamente, aunque tambien como soy muy critico (o peor criticón) me interesa mucho lo que escribes(tanto el blog como tus libros)... es mas me entero de mucho poeta es por este blog.
En cuanto a este tema ps me considero poeta a ratos, ps mantego muchas cosas en la cabeza, aunque igual disfruto mucho haciendolo como leyendo nuevas cosas. pero cabe resaltar que he investigado bastante sobre poesia y he estado en cursos relacionados. da igual soy un fanatico(para muchos, yo valoro lo mio)

Un saludo desde Medellín, Colombia. (me gustaria que leyeras poetas de aca muy buenos, ya que los politicos llaman a esta "la ciudad de la poesia")

Lucrecia María de la Encarnación Larralde dijo...

Es el mejor blog de humor que he leído, cabrón!

Tomás dijo...

¿Ya le has hecho un TRACKBACK al blog de Angelina Jolín? (para que se entere, digo).

Luisa Panagua dijo...

me he reido!!!! jajajajaja es verdad lo que dices!! pero... a quien le importa lo que digas???? que sigan escribiendo malos poemas, que los publiquen si encuentran quien, y que se vayan todos al carajo si son felices! total igual los buenos y malos poetas, los medio poetas y los criticones a la vueta de 50 años estaremos muertos, los malos poetas: desconocidos, y los buenos poetas: con sus obras destrozadas por escolares!!!

AlGris dijo...

Yo fui uno de esos poetas de medio o cuarto tiempo, lo fui justo por culpa de otros así, pero peor aún, por las editoriales del estado que publican, celebran y premian la “obra” de tales semipoetas. Pues sí, cuando leía publicada esa prosa acartonada y versificada a destace, me dije: “si esto es publicable, lo mío también”. Gran error, darme a escribir poesía de a ratos partiendo de tan bajo estándar. La verdad me saltó a la cara al publicar: indiferencia casi total a mi obra. En resumen, fracaso. En mi defensa: no me precio de ser poeta en lo absoluto, más bien, decidí esconderle al mundo mi poemario como un padre decepcionado de sí mismo esconde en el sótano a su hijo contrahecho.

Gran blog, di con él no sé ni cómo, pero enhorabuena. Lo seguiré visitando desde el otro lado del charco.

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