Blog más o menos desactualizado de Alber Vázquez. Para más emociones, estamos en Facebook. Ya, es que si ahora no estás ahí, no eres nadie.

16 de junio de 2009

El dolor más inhumano

El domingo fuimos a la playa y, como se puso a llover, nos refugiamos bajo un árbol y nos pusimos a cantar canciones guarras. O, por decirlo más exactamente, las niñas se pusieron a cantar canciones guarras que yo conocía de mi niñez pero que había olvidado. ¡No disfrutaba tanto desde hacía tiempo! Qué placer es cantar guarrerías con toda la naturalidad del mundo mientras das cuenta de una bolsa gigante de patatas fritas. Lo que te ríes.

Un ejemplo:
El dolor de los dolores,
el dolor más inhumano
es pillarte los cojones
con la tapa de un piano.

Otro:
Cuando yo era pequeñito
me bañaba en una olla
y ahora que soy mayorcito
no me cabe ni la polla.

Yo siempre he sido de los que piensan que hablar como un camionero polaco te abre muchas puertas en la vida, de manera que nunca he ocultado, aunque haya niños delante, que hablo diciendo tacos. Es que me parece absurdo: yo los digo habitualmente y no veo mayor sentido a no decirlos sólo porque los niños puedan aprenderlos y repetirlos. Sí, claro, como si ellos no fueran a buscarse la vida por sí mismos. Como si no decirlos les abriera un mundo de posibilidades lejos del alcance de los malhablados.

El taco es cultura. A tomar por culo.

Y las niñas bien que lo saben, pues aunque hablemos como monjitas de clausura, ellas aprenden las porquerías por su cuenta. El patio de colegio es una herramienta poética grandiosa, amigos.

9 comentarios:

Joaquin dijo...

El taco es la conexion a tierra del lenguaje, sobre todo del lenguaje celestial, que de ese modo descarga la terrible estatica de tener que hablar cual "monjita de clausura".

Coincido con Alber en cuanto a los patios de colegio: alli el parvulo va aprendiendo ese diccionario guarro, imprescindible para una efectiva comunicacion coloquial, sincera, espontanea e intima.
Joaquin

elzo dijo...

Yo sin embargo siento un pudor rayano en lo enfermizo. En mi casa en la vida se dijo un taco. Y ahora, fijaos lo que son las cosas, a mi santa madre le ha dado por cagarse en la puta cada dos por tres cuando es una expresión que en la vida se la he oido. Y parece que cuanto más la reprendo más gusto le da el decirlo. Para mí que se le está yendo la cabeza.

Anónimo dijo...

No lo que pasa es que al fin ha despertado en seco a lo crudo de lo real. pues que este planeta es una miarda y nosotros sólo actuamos de acuerdo a lo percibido, decirlo es un gran desahogo. La represión conlleva a una mala digestión que no nos salva ni el mejor laxante.

fantasma de garcía dijo...

El que no dice malas palabras no sabe lo que es la vida. Es más: nuestra actitud entera frente a la vida, frente a la muerte inevitable, frente a nuestra condición trágica, debería ser la de una continua, descarada, y orgullosa puteada.

Ander dijo...

No me gusta el exceso de tacos, la saturación hace que pierdan efecto. Decir el taco preciso también es un arte, cojonia. Mi aportación a la Guarropedia musical, ejem:

Cuando yo era pequeñito
me daban leche de bote.
Ahora que soy mayorcito
Me la saco del cipote.

Anónimo dijo...

Supongo que las cantaríais con el Badabadum, Badum, Badum Badum Badero...

Alber dijo...

Por supuesto. En el Badadadúm está la gracia ;-)

Anónimo dijo...

Ayer pedí a la Margot
que es una negra muy maja
que me chupe bien los huevos
mientras yo me hago la paja.

Anónimo dijo...

Que es aquello que reluce
en lo alto de aquel pino
es el culo de Mahoma
que le están sacando brillo

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