El caso es que yo, que iba enfrascado en la lectura de El guardián entre el centeno (que, por cierto, no había leído hasta hoy y que recomiendo fervorosamente porque me está divirtiendo una barbaridad), en vez de leer "Earth, Water", he leído "Death, Water" y, automáticamente, en lugar de la bella imagen de armónica paz y concordia que el estampado original quería transmitir, me ha dado por pensar en un airbus repleto de gente cayendo sobre el Atlántico y hundiéndose a toda velocidad entre los gritos de pánico del pasaje. Y es que, amigos, yo soy un podrido occidental incapaz ya, a estas alturas, de comprender ningún tipo de sensibilidad que no sea la mía. Pudiendo haberme serenado lo de la tierra, agua, fuego y aire, yo he preferido imaginar gente palmándola. ¡Y a las siete de la mañana!
Total, que esto me ha hecho pensar en el siempre espinoso y nunca bien resuelto asunto de los senryus. El senryu es un poema idéntico al haiku, pero sin alusión a la estación del año. Trata sobre el ser humano y sobre asuntos cotidianos. Es un haiku pero sin esa molesta liturgia zen de los orientales. Es un haiku para basura blanca. ¿Me siguen? Bien, pues lo que yo no acabo de entender es por qué los haikus gozan entre nosotros de inmensísima popularidad mientras que de los senryus nadie ha oído ni hablar.
Mi hipótesis: porque, como al muchacho del andén, lo que nos va es la espiritualidad estampada. Como esas locas que se tatúan "el símbolo chino de la bondad" (sic) y luego ahí pone "arroz tres delicias". Por eso nos la pone dura el haiku y despreciamos el senryu. Porque, para chorradas normales, nos bastamos y nos sobramos solitos. ¿Quién quiere leer insustancialidades japonesas teniendo entre nosotros a Gioconda Belli? Nadie. En su sano juicio, al menos.
Hala, aquí dejo un senryu copiado de la Wikipedia y que está escrito por Senryū Karai. Los más hábiles de entre ustedes ya habrán supuesto que este señor tiene algo que ver con la invención del género. Pues sí, bien supuesto.
泥棒を
捕えてみれば
我が子なり
Traducido del inglés por su segura servidora:
El ladrón,
cuando lo atrapo,
mi propio hijo.
5 comentarios:
pues tienes toda la razón... ni "..." idea de los senryus eses.
El guardián entre el centeno, fantástico... pena que no escribiera más libros su autor (al menos es lo que tengo entendido).
biquiños,
Maravilloso ese haiku disfrazado. El guardiàn, uno de mis favoritos. Abrazo.
Hé dado con el blog buscando una foto de una yave allen.... jajaja! y uno de mis libros favoritos de infancia fue el guardian del centeno. Tenia alrededor suyo una leyenda, decian que lo habia leido jente que o se suicida o se convierten en "glandes" empresarios como will gates(que nos da a todos con su prolongacion F.. (ya me entendeis) "windows"
Papi, no será "El cazador oculto"? el libro, digo.
La manzana no importaba, nada más la prohibición.
Lo del haiku (haycu) es tan manido que hasta aquí en California los escribimos como tarea en la secundaria. Es el paso previo a Facebook. Maria Eugenia
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