un movimiento literario colombiano que se desarrolló durante el período 1950-1964 en la ciudad de Medellín, actual capital del departamento de Antioquia; movimiento con rasgos contraculturales, tiene sus antecedentes en el dadaísmo y el surrealismo y estableció contactos culturales con la Generación beat, expresó una protesta contra las instituciones tradicionales de la sociedad y la cultura, protesta que filosóficamente se enmarca en lo nihilista.O sea, que unos cuantos medellinenses aburridos quisieron ser Ginsberg. ¿Les salió bien? Pues entre que no he leído demasiada poesía nadaísta y que para escribir como Ginsberg tampoco hay que ser un genio, no sabría dar una respuesta exacta. Pero vamos, lo dudo bastante.
Digo esto porque he estado leyendo a Armando Romero, que se supone que es dueño de una de las obras más destacadas del nadaísmo, y no me ha despertado la más leve erección. Pero nada de nada. Ni siquiera un cosquilleo. Igual es que me falta el contexto histórico. Sí, va a ser eso.
Se me leen esto, si son tan amables:
Oh extraños seresEs una estrofa del poema de Romero Extraños seres, Relucientes ciudades. Sólo leer el título ya estremece. Bien, pues todo es así. Poesía flojuna, trasnochada y con una ínfulas de agárrate y no te menees. Si algo se les podría exigir a los malos poetas, es que fueran menos vanidosos.
Oh relucientes ciudades
El mundo se me está viniendo encima
con toda su algarabía.
Pero si me he animado a escribir hoy sobre Romero es porque este poeta hace algo que detesto con todas mis fuerzas: irse a una ciudad muy lejana y muy molona y escribir un poema con la única intención de dejar constancia de que se estuvo allí. Es como esos graffitis que la gente escribe en las puertas de los urinarios, pero en cutre. Sí, más cutre todavía.
Nuestro hombre en cuestión resulta que se fue a Chicago y escribió From Chicago to O.G. Así, con el título en inglés, para que quede más cosmopolita. ¿Se lo quieren leer? Es bastante malo (y largo de cojones, encima) pero ustedes verán. Aquí está. Dejo una estrofilla, para que se vea el pelaje. Luego no digan que no avisé:
No lloraré más sobre los alcantarillados.¿Por qué diablos siempre habrá un sudamericano lloroso en los Estados Unidos? Qué vida...
Diré okay al cielo azul y al mar.
Me iré con él y contigo
a beber bajo los techos azules de Chagall.
8 comentarios:
Hoy, como algunas otras veces y no como otras, estoy de acuerdo contigo.
Sería bueno investigar. Les cuento que soy colombiano y es la primera vez que escucho sobre este nadaista. Hay otros como Gonzalo Arango,J. Mario y Jaime Jaramillo Escobar entre otros. A tods no les sonó la flauta, pero quedaron algunos elementos no sólamente contraculturales-como dice la reseña-sino rebeldes. De alguno de ellos es una canción bastante significativa-en nuestro medio subdesarrollado-LA MULA REVOLUCIONARIA.
El nadaismo es nada o casi nada. Fue vaina de muchachos que cuando crecen pierden la gracia, pero como el prolífico anónimo, digo también que en mi vida había oído nombrar a este nadaista. No es que los otros sean gran vaina, pero a ratos divierten.
Hola Alber, casi que no algo de por estas montañas. jejeje XD. Bueno la verdad el nadaismo si lo habia escuchado, aca en Medellín nos lo mensionana en las escuelas y todo, pero nadie tampoco lo entiende mucho. Tambien se que los viejos de por aca chicanea y se vanaglorian de su nadaismo. En cuanto al contexto historio con hay mucho que contar, solo una imitación hippie.
Un saludo desde Medellín, Colombia
Bueno, Fonollosa hizo exactamente lo mismo en Nueva York. Jajaja. La verdad es que el Nadaísmo hizo bien uso de la etimología que los acompaña: NADA. Siguen siendo una copia barata de infrarealistas y beats (éstos últimos mantenían contacto).
Saludos desde Venezuela.
Por cierto, este poema de Eduardo Escobar titulado "Noche secreta" siempre me pareció que rompía totalmente con el manifiesto Nadaísta...
Buscar a Dios con sinceridad y paciencia
en el directorio telefónico
y en aguas mansas
y en aguas turbias
y en las precipitaciones de agua
Lo busqué en la ausencia de los que amamos
y en los desperfectos de nuestra mansedumbres
Me fui tras Él por pequeñas ciudades
y busqué su fotografía cada mañana en el periódico
Amé en la risa de la muchacha su risa
y en la mirada de mi prójimo
pero encontré la muerte en todas partes
(buscar es lo que importa)
Ahí queda.
Andrés F. Royer L.
El único poema decente del nadaísmo, y no hablo de la decencia de las burguesitas del medellín de los años 50, sino de algo más o menos bien escrito, fue irónicamente, un poema de Gonzalo Arango titulado "adiós al nadaísmo", cuando comprendió que sus chascarrillos seudorebeldes no tenían más que un impacto en uno que otro clérigo y los representantes de el reinado nacional de la belleza.
Soy bogotano y de este señor Romero, sólo puedo decir que tuve el infortunio de tenerlo de profesor en la universidad, y es poco menos que un nadaísta venido a menos. En persona es un poco más estridente que sus versos de revoluto trasnochado.
"Oh extraños seres
Oh relucientes ciudades
El mundo se me está viniendo encima
con toda su algarabía"
Me parecen buenos versos
el apareo de 'extraños' y 'relucientes'
como en una noria de feria
iluminada y ruidosa
el mundo
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