Mientras Zapatero y la ONU nos dan a todos un subsidio universal por el simple hecho de estar vivos, habrá que hincar los riñones. Pero que quede bien claro que trabajamos porque nos obligan.
¿Sirve la poesía para aliviarnos de tanta desdicha? Pues no, para qué engañarnos. Pero es lo que nos gusta, así que allá voy. Hoy pongo una poeta de la que no he leído demasiado y que tampoco es que me entusiasme. Pero he visto fotos de ella cuando era treintañera (ahora ya tiene sesenta tacos) en las que la señora tenía su que.
Se llama Eileen Myles y escribe cosas como esta [completo aquí]:
Los cuerpos no perdonan, tu ángel de la guarda
se ha escapado con tu novia, y eres uno de esos hombres
que saben que el cielo y el infierno son los otros,
fantasmas que te observan desde todos los espejos.
3 comentarios:
Al fin
Regresó...
y como entonces
el mismo hijueputa.
La materia universal se rinde de manera infinita. Pero el resultado de este ´noble´ oficio (es pura ironia), que nos ha dado un lugar entre el ocio, la vagancia, el desequilibrio, y hasta el suicidio; aquello que hemos vomitado desde lo más profundo de nuestros encefalos, eso si que nos vuelve indestructibles.
Parece que tendré que repetirlo. Detesto los poemas que tienen las palabras fantasma y espejo en la misma estrofa. Es más, detesto cualquier poema que tenga una de esas dos palabras, incluso alguno mío que habrá por ahí. A ver si ahora esto me acepta el comentario, que parece aliado con la tal Eileen
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