Blog más o menos desactualizado de Alber Vázquez. Para más emociones, estamos en Facebook. Ya, es que si ahora no estás ahí, no eres nadie.

31 de enero de 2009

La paloma se rompe para que veamos

El Pensamiento Único cubano ha decidido que Luis Marré es un poeta coloquialista. No seré yo quien le enmiende la plana a tan lúcido estamento, pero yo no acabo de verlo. Por supuesto, expresada esta mi discrepancia desde el máximo respeto a La Revolución y a todos y cada uno de sus próceres, faltaba más.

Dejo aquí unos versos de Marré. El poema completo y otro más aquí:
En el centro de lo cerrado,
uno frente a otro, estamos sentados;
en lo cerrado, donde, sin embargo, penetra
la paloma ciega rompiéndose,
resbalando deshecha por las paredes.
La paloma se rompe para que veamos:
el polvo de su ruina alumbra el cerrado claustro.

30 de enero de 2009

Una mosca seca que a nadie se debe

No me gusta mucho el trabajo de Juan Bañuelos (aunque reconozco que manco no es) pero en una entrevista que he leído, le he escuchado cosas tan interesantes como esta:
"Pienso que los poetas del mundo latino preferimos un arte que le exige a la vida los elementos de la realidad que le son necesarios para llegar, con la ayuda de otros medios, sin imitar nada, a crear una obra de arte por sí misma".

Que, si la sesera no me falla (estos cabrones chiapanecos siempre hablan raro), quiere decir, en español de andar por casa, que él es partidario de una poesía sin ataduras, sin deudas, echada hacia dentro del poeta: que sólo se deba a sí misma y a nada más. Como decía el gran Richard Serra, "cualquier uso es un abuso". Es decir, que el arte que sirve a cualquier otra cosa que no sea a sí mismo, es pura basura.

Un poema de un solo verso de Bañuelos [más aquí y aquí]:
Una mosca seca es la lejanía.

29 de enero de 2009

Soy una criatura

Ya he publicado antes algo sobre Giuseppe Ungaretti porque, además de su talento como poeta, me interesa él como personaje: combatió en la Primera Guerra Mundial y no dejó de escribir poemas incluso cuando se encontraba en plena trinchera. Como dice Guillermo Saccomanno en el estupendo artículo que ha escrito para el suplemento literario de Página 12, Ungaretti escribe desde la necesidad de que el ser humano recobre un sentido.
"El soldado escribe sus poemas en los márgenes de una carta, en los de un periódico, y los guarda en la mochila. 'Como esta piedra/ del S Michele/ tan fría/ tan dura/ tan desaguada/ tan refractaria/ tan totalmente inanimada// Como esta piedra/ es mi llanto/ que no se ve// La muerte/ se paga/ viviendo'. Y, de título, le pone: 'Soy una criatura'" [el artículo completo, aquí].

Dulce et decorum est pro patria mori

La Universidad de Oxford ha puesto en Internet un magnífico repositorio que se llama The First World War Poetry Digital Archive y que, como su propio nombre indica, está en inglés. No obstante, incluso aquellos que cometen la imprudencia de ir por esos mundos de Dios sin conocer al dedillo el idioma que hablan los Dioses (o, al menos, los Amos), podrán hallar en él curiosidades la mar de chulas, tales como manuscritos escaneados de Robert Graves, Wilfred Owen y otros autores cuya sola enunciación ya agota a los pobres diablos como yo. Difrútenlo.

Post coitum: El título de esta entrada significa "dulce y honorable es morir por la patria" y lo escribió Horacio. Owen, que había estado en una guerra de verdad (Horacio también estuvo en una, pero salió por piernas en cuanto la cosa se puso difícil), se descojonaba tanto de esta sentencia que escribió un poema satírico sobre ella con parecido título. Por cierto, el manuscrito se puede ver en el The First World War Poetry Digital Archive. Aquí.

28 de enero de 2009

Junto al cristal dolido de la puerta and other great moments

¿Podría un mono pulsando teclas aleatoriamente sobre un teclado componer una obra maestra de la literatura universal? Sí, podría gracias al Teorema de los monos infinitos.

¿Podría un mono pulsando teclas aleatoriamente sobre un teclado componer un poema de Luis García Montero? No, eso no se puede lograr. Por suerte, el Teorema de los monos infinitos sólo funciona cuando el resultado es una obra maestra. O, como poco, buena literatura. Cosa de la que García Montero está y ha estado siempre a años luz de distancia.

García Montero hace y se le considera por fragmentos como este:
Junto al cristal dolido de la puerta,
me gusta comprobar que te desean
las raíces por mí, cuando se ciñen
con sus dedos salvajes a tu cuerpo,
a tus enormes días de pezones pequeños,
como sombras de olivo.

[El poema completo y un montón más, aquí]

Debe existir algún propósito sobrenatural para que alguien nulo para la poesía (¡junto al cristal dolido de la puerta!) como García Montero tenga cierta consideración en ciertos ámbitos literarios. Algo que los simples mortales no alcanzamos a comprender. Debe ser así. De lo contrario, no existe explicación posible a tanto premio, tanta publicación y tanto relumbrón.

Sin embargo, la mala poesía es mala poesía. Aquí y en la Luna. Hala, ya está dicho.

Extra ball: Según su hagiógrafo en la Wikipedia, ojito al dato, lo de García Montero es el narrativismo histórico-biográfico. Hay que ser memo para inventarse una denominación así. Memo o profesor de literatura en una universidad española. Lo que hace García Montero es lo que hacen miles de poetas: contarte lo que les va pasando. Y punto. García Montero lo hace mal y otros lo hacen menos mal. Ya está, no hay que darle más vueltas. Así que, amigos lectores de El Sindicato del Mono Degollado, si en un cóctel de la embajada de España en cualquier país de Latinoamérica, algún listillo les saca el tema del narrativismo histórico-biográfico (cosa harto improbable porque ni el narrativismo histórico-biográfico existe ni ustedes frecuentan recepciones consulares) ya saben por dónde salirle. Y un servidor, encantado de haberles resultado de ayuda.

27 de enero de 2009

Ya me siento un poco mejor, gracias

Si hay un asunto literario donde la prosa le gana a la poesía por cuerpos de distancia, es la literatura de autoayuda. Ya saben: usted se siente una puta mierda y alguien le promete que leyéndose un libro (por lo general, pergeñado por el mismo que le hace la promesa), todo va a ir mejor en su vida. Ya.

Jorge Bucay, Paulo Coelho y unos cuantos más que a nadie con dos dedos de frente se le escaparán, son los reyes del mambo de esta noble disciplina de ayudar a los demás mientras a uno le va engordando la cuenta corriente.

Pero, y en la poesía ¿qué? ¿Existe poesía de autoayuda? Sí, amigos, existe. Y si no fuera por lo realmente coñazo y plomífero que resulta, Pablo Neruda sería, sin duda, el capitán general de los poetas autoayudenses. Pero Neruda aburre y aburrir es lo último que debe hacer un escritor que pretende socorrer a los demás. A no ser que desee acabar con sus problemas ahogándolos bajo toneladas de sopor, claro...

Descartado Neruda, me quedo, por goleada, con Erich Fried, un poeta vienés que ya cría malvas y que escribía cosas como esta [más aquí]:
No dudes
del que
te diga
que tiene miedo

pero ten miedo
del que
te diga
que no tiene ninguna duda.

¿A que se sienten un poquito mejor después de leer el poema? ¿A que la congoja va desapareciendo? Es lo que tiene este género: que como tengas el seso medianamente líquido, una dosis de esta mierda te lo termina de licuar.

Blanco, blanco, blanco

A pesar de que Theodor Adorno dijo aquello de que "no es posible escribir poesía después de Auschwitz", Paul Celan sí pudo. Pudo, habiendo él mismo sido víctima de los nazis. Y pudo hasta que la carga le resultó demasiado pesada y se suicidó arrojándose al Sena. Al final de su vida, a Celan la poesía se le vuelve esquelética, famélica, auschwitziana. Esto es de dos años antes de suicidarse:
Blanco, blanco, blanco
como barniz de reja,
se alinean las leyes
y marchan
hacia adentro.

Del libro Hebras de sol (1968), traducido por Jaime Siles.

26 de enero de 2009

Perfopoetas: arte donde ni la vanguardia llega

"El II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla volverá a sorprender al público con llamativas performances en las que la literatura y el espectáculo se unen. Así, durante los primeros cuatro días del festival, que se celebrará del 16 al 22 de febrero, la Alameda de Hércules acogerá la instalación de una urna de metacrilato que mantendrá encerrada a la poeta madrileña Gracia Iglesias en su performance La habitación transparente. Sólo los transeúntes podrán ayudarla a salir antes arrojándole libros que ella utilizará para construir una escalera e intentar escapar de su cautiverio" [sigue aquí].

Vaya por delante que lo de la performance de la habitación transparente ya huele. La he visto lo menos media docena de veces. Si la primera vez tuvo poca gracia, ahora ni te digo... Pero es que lo de la perfopoesía no hay por dónde agarrarlo. ¿Esta gente no tiene madres? ¿Familiares cercanos o amigos que les digan que, por el amor de Dios, están haciendo un soberano ridículo?

Si quieren "convertirse en un referente internacional de una nueva manera de comprender el acto poético" que escriban poemas acojonantemente buenos y que luego los den a conocer al mundo. Esa es la manera correcta de comprender "el acto poético". La manera única, diría. Lo demás, son mamarrachadas.

Y si nadie os lo ha hecho saber, El Sindicato del Mono Degollado lo hará: ni Santa Claus y ni las perfopoesías existen. Lo siento, pero alguien tenía que decirlo.

Sin motivo y de repente me sobresalto

Sei Shōnagon fue una dama de compañía de la emperatriz de Japón que nació en el año 965 y murió a saber cuándo. No conocemos mucho acerca de ella y de su trabajo mundano, pero sí sabemos que escribió un diario íntimo que hoy se denomina El libro de la almohada (porque era allí donde se guardaba). Todas las sentencias del diario son extremadamente breves y hacen alusión a la vida cotidiana. Es el Twitter de hace mil años.

Algunas (muchas) reflexiones de Sei Shōnagon son de traca. Es cierto que el contexto es acojonantemente distinto (podría haberlo escrito en Marte y no notaríamos demasiado el cambio), pero, aun así, sus sentencias están de puta madre y resulta interesante leerlas.

Sei Shōnagon hacía listas. Ese era su sistema de trabajo. Es práctico, porque una vez que has hallado un tema, no tienes que devanarte los sesos buscando otro: te limitas a escribir todo el rato sobre lo mismo y tira millas.

Pongo esta sentencia a modo de ejemplo porque me encanta. Explica perfectamente esa forma de ser que sólo los japoneses cultivan: a medio camino entre la candidez y la perversión. Hay alguna más aquí (el libro completo, está editado en español por Adriana Hidalgo).
Cosas que emocionan:

Una noche que espero a mi amante, al escuchar el ruido de la lluvia en mi puerta y el golpeteo del viento, sin motivo y de repente me sobresalto.

25 de enero de 2009

La clase de idiotas que desean ser poetas

"No soy un pintor, no soy un músico, y ¿qué clase de idiota sería queriendo ser un poeta?".

Billy Childish.

Billy Childish es un mal músico, un mal pintor y un mal poeta, pero hace algo que, dados los tiempos que corren, me parece maravilloso: quiere mantenerse al margen. Sí, al margen de todo: del mercado, de las tendencias, de la cultura dominante... O sea, que va por libre. Y sólo por mantenerse firme en su deseo de ir por libre, merece mi respeto. Aunque le llamen extravagante.

Tiempos duros estos en los que con una actitud nos conformamos...

Unos poemas de Childish, una canción y algunos cuadros.

24 de enero de 2009

Nicanor toma leche

En un triple salto mortal al vacío, Nicanor Parra participa en una campaña promocional para que se consuma leche y va y le sale, sin querer, uno de sus poemas:

23 de enero de 2009

No parpadees

También es mala baba. Ahora resulta que el poema que Elizabeth Alexander leyó en la toma de posesión de Obama fue demasiado aburrido. Lo dice Carol Rumens en The Guardian. Y lo cierto es que tiene toda la razón. Dice, por ejemplo (después de, con toda la saña del mundo, meterle el bisturí al poema verso por verso) que
"incluso cuando se escribe para un evento público y para una vasta audiencia, el poeta debe ser capaz de modelar el idioma para volverlo preciso, sorprendente, original. Alexander es una auténtica poeta popular, pero ha escrito mejores poemas para la gente que este".

Claro. No te jode. Qué lista Rumens. Así yo también hago críticas literarias.

Esto es como cuando te dicen "no parpadees". E inmediatamente parpadeas. Pues cuando te dicen "escribe el poema de la toma de posesión del cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América", tú inmediatamente parpadeas. Y parpadea hasta Günter Grass, de quien se rumorea que cuando le comunicaron que le habían dado el Nobel, iba camino del dentista. Y no anuló la cita.

22 de enero de 2009

El muerto es el guardabosques

Susana Thénon practicó una poesía extraña y, a ratos, brillantísima. Otra que iba por libre: salvo por su relación con Alejandra Pizarnik (de la que, a ratos, parece adquirir la solidez de su pulso), no se le conoce adscripción literaria alguna. Mejor. Que les den a todos los demás. Sobre todo cuando puedes escribir cosas como esta:
el muerto es el guardabosques
el jardinero de piedra
cruces bajo el agua
el muerto sube de noche
amarillo de sed
oye un rumor

21 de enero de 2009

Excepto el caracol que anida a sus pies

Poetas borrachos los ha habido a montones, pero en el mundo hispano quizás sea Jaime Sáenz su exponente más claro (a pesar de ser un territorio donde la competencia es alta, que me conozco el percal). Nació, malvivió y murió en La Paz, única capital del mundo donde, tras citarla, es necesario escribir entre paréntesis de dónde: de (Bolivia). Posiblemente, aunque esto es sólo una elucubración mía, si hubiera vivido en Buenos Aires, en Barcelona, o en Caracas, su obra habría sido otra. Distinta. No lo sé. Cuando de borrachos se trata, es difícil elucubrar.

Más o menos homosexual y más o menos nazi, se tomó la molestia de llevar la contraria a todo el mundo y se casó con una mujer judía. Es posible que esto último fuera lo que realmente anhelaba. O es posible que fuera al revés. Los malditos son así: no hay por dónde agarrarlos. A la vista de su biografía, no creo que pasara de ser un pobre diablo de carácter intratable aureolado de ciertas ínfulas artístico-etílicas. Pero escribió, y lo que escribió, sin ser magistral, sí es, a ratos, bastante interesante.

Un poema de Sáenz (más poemas, además de abundante documentación ¡incluido un vídeo de su entierro!, aquí):
Imagen del niño

Su imagen es dulce. Nadie puede verla, excepto el caracol que anida a sus pies a orillas del mar.

Nadie puede verla, excepto las arañas que moran donde moras tú y donde moran las memorables máquinas orgánicas de la eternidad.

Nada puede detener su deseo de niñez.

20 de enero de 2009

Un poeta soso que vino de Albuquerque

Otro que tal baila es Ángel González. Poema máximo cuyo nombre jamás podrá ya ser pronunciado en falso, a mí me deja más frío que el culo de Margaret Thatcher. Es que simplemente no puedo comprender qué ven los demás en su poesía, para mí ramplona, sosa, aburrida e, incluso, a ratos infantiloide. Otro poeta tibio. Otro ensimismado en su mismo ensimismamiento. Ni fuerza, ni nervio, ni nada que remotamente se les parezca. Sólo mediocridad e insipidez hasta el hastío. Así era Ángel González: un poeta soso. Léanseme, si son tan amables, este poema, para comprobar lo que digo.
Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.

Toma temazo. Toma desarrollo. Toma conclusión acojonante. La nada. El cero infinito. La inmensidad desoladora. ¡Anda ya...!

19 de enero de 2009

Ave fuera del tiempo y de la noche

Hoy se cumplen doscientos años del nacimiento de Edgar Allan Poe, maldito entre los malditos. Como pasa en la mayoría de los poetas románticos, su obra ha aguantado muy mal el paso del tiempo y hoy en día ni siquiera se comprenden las claves en las que fue escrita. ¡Tantos signos de exclamación no podían traer nada bueno!

Sin embargo, y también como en otros autores románticos, la obra de Poe se ha desprendido de la necesidad de cualquier análisis literario y campa libremente por la Historia de la Literatura. Ejemplo claro de ello es el poema El cuervo, donde Poe da la lata durante no sé ni cuántos versos para contarnos que la vida es una mierda y que la muerte más.

No sé si El cuervo fue un buen poema alguna vez. De lo que estoy seguro es de que ya no lo es. Ha caducado, como los yogures. Sin embargo, nada de esto es un problema para que por mérito propio constituya una de las obras más importantes de la literatura moderna. Él solito ha influenciado tanto y a tantos, que, por decirlo al modo romántico, ¡significaros quiero que esta no resulta sino la más maravillosa dovela en el arco de nuestra incierta noche...!

¡Larga vida a Poe!
Miro al pájaro negro, sonriente
ante su grave y serio continente
y le comienzo a hablar,
no sin un dejo de intención irónica:
«Oh cuervo, oh venerable ave anacrónica,
¿cuál es tu nombre en la región plutónica?»
Dijo el cuervo: «Jamás».

[Fragmento de El cuervo; completo en español aquí].

18 de enero de 2009

Las carga el demonio

Ojito con la advertencia de Jack Spicer. Que luego todo son lloros:
Las palabras
se vuelven misteriosamente contra aquellos que las utilizan.

Jack Spicer (The Collected Books of Jack Spicer, 1975).

17 de enero de 2009

Mundo es donde se nada

A veces sucede que de un poema te interesa un solo verso. Uno nada más. Es tan bueno, que el resto desmerece a su lado. Me ha pasado con este:
World is what you swim in, or dance, it is simple.

En cristiano:

Mundo es donde se nada, o baila, así de simple.

El poema se titula Los delfines (ya, ya, así tiene más sentido) y es de Carol Ann Duffy [completo en inglés y en español aquí].

16 de enero de 2009

Oh Sylvia, Sylvia

"'Mis admiradores creen que me he curado; pero no, sólo me he hecho poeta'. La que se tenía que curar era Anne Sexton, que en la Navidad de 1956 vio por televisión un programa sobre el soneto y pensó: 'Podría hacer eso'. Como recordaría al final de su vida, hasta los 28 años 'tenía una especie de yo enterrado que desconocía si sabía hacer algo más que salsas y cambiar pañales. Era una víctima del sueño americano'". [Sigue aquí]

Puede que no lo crean, pero la vida existe

Charles Bukowski hace cosas realmente acojonantes en sus poemas: te está contando una gilipollez completamente insustancial hasta que, de repente, te das cuentas de que no te está contando una gilipollez completamente insustancial. Precisamente, esa capacidad es la que lo diferencia de la legión de patéticos imitadores que todavía hoy se devanan los sesos por hilar como él lo hacía.

Ahí va un poema. Lo pongo completo, porque a Bukowski es difícil citarlo a trozos (y, además, el poema perdería la gracia). Lo he robado del web de Sergi Puertas y la traducción es de Lucía Manríquez Montoya.
los extraños

puede que no lo crean
pero hay gente
que va por la vida
con muy poca
fricción o
angustia.
visten bien, comen
bien, duermen bien.
están contentos con
su vida
familiar.
tienen momentos de
congoja
pero dentro de todo
permanecen imperturbables
y a menudo
se sienten muy bien.
y cuando mueren
es una muerte tranquila,
usualmente mientras
duermen.

puede que no lo
crean
pero gente así
existe.

pero yo no soy uno de
ellos.
oh no, no soy uno
de ellos,
no estoy ni tantito cerca
de ser
uno de
ellos

pero ellos están
ahí

y yo estoy
aquí

15 de enero de 2009

Cuando me pongo poeta

Estaba leyéndome unos poemas de José Antonio Labordeta, cuando me ha venido a la cabeza, precisamente leyéndolos, la posibilidad de una nueva categoría para esto de la poesía. Yo, a diferencia de la juventud ácrata que reniega de categorizaciones, clasificaciones y ordenamientos (ahora la juventud pone tags, cágate), soy partidario de llevarlo todo pulcramente sistematizado.

La categoría en cuestión es la de los poetas a ratos. Quizás podría llamarlos, también, mediopoetas, o, por utilizar una terminología más acorde con los tiempos que corren, poetas a tiempo parcial.

Los poetas a ratos son gente normal y corriente, honrada y cabal, que llevan una vida ordinaria como paisanos de su pueblo. Se levantan, se desayunan y, hala, a dejar que la vida les vaya corriendo en vete tú a saber qué menesteres: unos son bancarios, otros electricistas, otros profesores de universidad, otros vendedores a comisión, otros panaderos, etc.

Sin embargo, a ratos se sienten poetas. Esa y no otra es su peculiaridad: a diferencia del resto de los mortales (que sueñan, básicamente, con hacerse ricos de golpe y enviar a todo Dios al carajo), nuestros personajes se sienten poetas. Lo cual, dicho sea de paso, me parece cojonudamente. Que cada cual se sienta como le parezca, sólo faltaba... El caso es que, como se sienten poetas, se sientan a escribir. Y ahí viene lo jodido: que escriben poemas. Pero no unos poemas cualesquiera, no. Escriben unos poemas a genio parcial. O sea, que no son basura pergeñada por un mandril con retraso mental, pero que tampoco son poesía. No, al menos, eso a lo que yo considero poesía: un verso o suma de versos que, cuando los lees, son como si alguien te arreara una hostia con el puño cerrado en mitad del entrecejo.

¿Motivos para que esto suceda? Ni puta idea. Los mismos que existen, supongo, para que haya malos escritores. Porque los poetas a ratos no son más que eso: malos escritores a los que se les nota la intención pero les falta el talento. Han oído hablar de esa cosa llamada poesía y les ha parecido bien. Lo que pasa es que lo que ellos entienden por poesía se parece a la auténtica poesía como un servidor a Brad Pitt.

Un ejemplo del mismo José Antonio Labordeta (por favor, no prueben a hacerlo en casa):
Me mira con la misma sensatez que el tiempo
y con los ojos tristes
mi viejo perro quiere decirme adiós
sin la violencia del olvido.
Permanece en silencio y cuando me voy de casa
sus ojos se distancian del tiempo
y se hacen vida con las lágrimas de su olvido.

[del poema Mi viejo perro; completo aquí]

A esto es a lo que me refería, ¿entienden? Labordeta tiene la idea y tiene el tono, pero si esa idea y ese tono tienen algo que ver con la auténtica poesía, con la alta poesía, que venga Angelina Jolie y se refocile alegremente sobre mi cuerpo desnudo.

14 de enero de 2009

Entro en las viejas constelaciones del hueso de mi ojo eterno

Me ha interesado mucho un poeta mexicano del que he leído unos pocos poemas, pero resulta que encuentro poquísima información sobre él en Internet. Se llama Óscar Oliva, y en la Wikipedia no existe ni un mínimo esbozo, aunque una biblioteca de su ciudad, Tuxtla Gutiérrez, lleve su nombre. Los mexicanos, en esto, son iguales que el resto de hispanos: el de casa, que se joda.

De hecho, he estado tras un libro que, según he leído, podría gustarme. Se titula Lienzos transparentes y se publicó en el año 2003. Hace milenios, al parecer, porque no hay forma humana de encontrarlo en ninguna librería del mundo. Lo más jodido es que Google Books lo tiene indexado, pero nadie se ha molestado en subir el libro. Si no se puede comprar en ninguna librería, ¿por qué demonios no lo suben a la web para que quien quiera pueda leerlo? Estas cosas son las que me desesperan... Ah, y en la editorial nadie responde. En fin, un asco.

Ahí va un poema de Oliva junto a mi tirón de orejas para todos los cabrones mexicanos que mantienen a sus poetas en el olvido.
"¿Cuántas historias
tiene la noche?", preguntaste.
La vergüenza es inútil
en el ánimo de las
calenturas donde ya
no hay revelaciones.
Pregunto lo mismo,
en el estilo del cántico
desusado,
cuando entro en las viejas constelaciones del hueso de mi ojo eterno.

13 de enero de 2009

Lo que va a revolucionar la literatura en cinco años

"En cinco años este negocio va a ser muy diferente. Y no va a ser el libro electrónico el que lo revolucione, me parece demasiado frágil. Yo creo que pronto se va a crear una impresora hiperveloz e hiperbarata que permitirá a la gente imprimir sus libros y encuadernarlos en su propia casa en cuestión de minutos. Y eso va a hacer que se pierdan muchos intermediarios por el camino".

Mort Janklow, aquí.

My name is Pajarito

Ha contado en alguna ocasión Bernardo Atxaga que él se puso ese seudónimo porque cuando era joven y empezó a escribir sus primeros versos, creyó que lo normal era que todo escritor adoptara un nombre falso.

Y lo cierto es que su punto de razón no le faltaba. Por algún motivo, durante décadas se pensó que no sólo debía ser poética la obra, sino también la denominación del poeta. Y como uno, a fuerza de oírlo desde pequeñito, suele considerar poco mágico su propio nombre, se lo cambia en un decir Jesús. Ejemplos los hay a cientos.

El caso más pintoresco es, sin duda, el de Juan Cabrera Pajarito y César Octavio Müller, dos poetas tan chilenos como malillos, que en 1929 y ante la tesitura de publicar una colección de poemas recogida bajo el original título de Poemario, decidieron que sus nombres no valían nada y se los cambiaron. Dos tíos que se apellidan Pajarito y Müller van y se buscan un seudónimo. Algo más creativo, más pintoresco, con mayor gancho. Como si lo que traían de la cuna no fuera suficiente.

Se rebautizaron, respectivamente, como Jacobo Danke y Oreste Plath. ¿Ganaron algo con el cambio? Pues ahora, con la distancia que dan los años, yo diría que no. Al pobre Oreste, sin ir más lejos, le nació, años después, una tal Sylvia que se quedaría para siempre con el apellido. Un golpe de mala suerte en toda regla, que se dice.

En cuanto a Pajarito/Danke, se sabe que publicó algunas cosas con títulos tan prometedores como Elegía para un corcel asesinado: Poemas. Y poco más. Polvo de bergantines, que decía él.

12 de enero de 2009

Lo que debe ser la felicidad

Philip Larkin fue un tipo normal y corriente que ni siquiera pareció demasiado interesado en ser feliz. Observó la felicidad de lejos, pero siempre con cierto escepticismo. A la manera en la que se observa lo que, de algún modo, no te incumbe del todo.

Larkin prefirió limitarse a ir tirando hasta que un buen día, fue y se murió. Tampoco proyectó otra cosa. Escribió una poesía sin pretensiones, como si no mereciera la pena esforzarse demasiado en practicar un arte que, de por sí, no requiere excesivo esfuerzo. Lo dicho: justo para ir tirando. Total, en cien años, todos calvos.
Cuando veo a una pareja de jóvenes
y adivino que él se la tira y que ella
usa un dispositivo o toma pastillas,
sé que ése es el paraíso

que todo viejo ha soñado a lo largo de su vida.
Gesticulaciones y ataduras dejadas a un lado
como una anticuada segadora,
y cada joven deslizándose por una larga pendiente,

hacia la felicidad. Dudo que si alguien
me hubiese visto hace cuarenta años
habría pensado: esto debe ser la vida;

[Completo en español y en inglés aquí; además, hay doce poemas más traducidos, al igual que este, por Bruno Cuneo y Cristóbal Joannon]

11 de enero de 2009

I, too, dislike it

A mí también me desagrada: hay cosas más importantes que esta fruslería.
Leyéndola, eso sí, con el más completo desdén, uno descubre que, después de todo, hay
en ella espacio para lo genuino.

Marianne Moore (La poesía, fragmento).

10 de enero de 2009

Primero exactamente y primero exactamente

Gertrude Stein fue una señora rica y sin talento que, por suerte, supo bastante bien que lo suyo era el mecenazgo y no el arte. Ayudó a muchos pintores a despegar en el París de principios del siglo XX, entre ellos a Matisse y a Picasso. Sin embargo, el día tiene veinticuatro horas y la tentación era grande, así que Stein trató de hacer obra propia. Maldita la hora en la que tuvo la ocurrencia, pero así fue y la buena señora se puso a ello. Y en un momento de flaqueza, se hizo poeta, que es lo más rápido y económico: si sale mal (cosa que, generalmente, suele ocurrir), sólo has perdido unos cuantos ratos muertos. Y puedes hacer desaparecer las pruebas fácilmente.

Pues con sus lápices y sus cuadernos estaba, cuando a Stein se le ocurrió una de las ideas más estúpidas del siglo XX: trasladar el cubismo a la literatura. Podía haberse contentado con escribir poesía corriente y moliente, pero no; Stein estaba rodeada todo el santo día de genios en ebullición y eso es algo que altera la perspectiva de cualquiera. Así que el cubismo a la literatura como que me llamo Gertrude.

El cubismo, sobra decirlo, fue un estilo tan esencialmente pictórico, que ni siquiera soportaba bien su traslación a la escultura. Simplemente: dejaba de tener sentido. Ello, por sí mismo, podía haber hecho reflexionar a Stein, pero es que Stein era de Pensilvania, así tampoco tenía por qué pararse a pensar demasiado.

Bueno, pues he aquí los resultados de los experimentos de Gertrude Stein. Pongo sólo un trocito, por no martirizar al amable lector. Si alguno entre el respetable quiere expiar algún pecadillo, puede leerse el poema completo aquí.
Quién vino primero, Napoleón primero.
Al presente.
Exactamente hacen.
Primero exactamente.
Exactamente hacen también.
Primero exactamente.
Y primero exactamente.
Exactamente hacen.
Y primero exactamente y exactamente.
Y hacen.

[Fragmento de Si le dijera: un retrato terminado de Picasso en traducción de Joaquín Ibarburu]

9 de enero de 2009

Sin embargo...

Mientan siempre.

Juan Carlos Onetti.

Grooumpf!

¿Está bien reírse de los malos poetas? No, no está bien. Es una cosa muy fea, y reconozco que todos aquellos que me recriminan mi insana tendencia a repartir leña tienen más razón que un santo.

¿Está bien reírse de los poetas experimentales? De esos sí, de esos no sólo está bien reírse, sino que es hasta recomendable. Mejor que ir al psicólogo. La risoterapia resulta una memez al lado de esto.

Ahí va. Sin más preámbulos. El poeta se llama John M. Bennett (¡advertencia!: su web está lleno de ruidillos raros que hacen que vayas de susto en susto), es de Chicago y hace cosas tan alucinógenas como la que sigue. Ni intento traducir nada, porque me temo que no se puede. Además, a ratos parece que el tipo farfulla en español. A saber. Oh, y si, después de todo, este tío te pone, aquí tienes más obra suya.

8 de enero de 2009

Mis ovarios negros como higos

No me gusta demasiado la obra de Sharon Olds. Supongo que porque soy un varón reprimido al que tanto furor uterino acojona. No sé. Pero reconozco que escribe con potencia. Con rabia dirigida en una dirección un tanto estúpida, pero con potencia.

De su libro Satan Says, en traducción de Juan Carlos Galeano:
Mi madre
la maga
puede hacer
que aparezcan
huevos en su mano.
Mis ovarios
aparecen en su mano, negros como higos
y dedos arrugados de tanto lavar.

Cierra su mano,
y cuando la abre,
nada.

[El poema completo y otros tres más, aquí]

7 de enero de 2009

Yo soy sus palabras

Ha muerto Inger Christensen. Todos sus obituarios hacen alusión a su manía de componer poemas utilizando para ello las matemáticas. Como si eso importara. Como si importara algo cualquier cosa distinta al resultado. Por mí, como si escribía colgándose cabeza abajo de la rama de un árbol. Siempre y cuando el resultado mereciera la pena. Y con Christensen, merecía.
Veo las leves nubes
Veo el leve sol
Veo donde se perfila
un infinito proceso
como si ellos me sintieran en la tierra
como si ellos supieran que yo
soy sus palabras

[de su libro Det (1969) en traducción del danés de Omar Pérez Santiago]

Igual que el asesino vuelve al lugar del crimen

Igual que el asesino vuelve al lugar del crimen
tras perder la memoria y el olvido
y en el umbral encuentra al que creía muerto
y se vuelve su esclavo sin saber el porqué
y se convierte en perro, y vigila la casa
en contra de la muerte, contra el ladrón ausente
que quizá le robara el precio del rescate,
así yo regresaba al lugar del amor.

Maria Mercè Marçal
(más poemas, aquí).

5 de enero de 2009

Los herederos de los poetas muertos, esos grandísimos hijos de puta

Estaba yo leyendo unos versos del poeta puertorriqueño Juan Antonio Corretjer (un poeta muy menor y sin ningún interés) cuando voy y, a pie de página web, el tipo que se ha tomado la molestia de recolectarlos y ponerlos ahí para que cualquiera (yo mismo) los lea como más convenientemente le parezca, se ha visto obligado a incluir un disclaimer marciano:
This document has been published on 11/04/03 by Héctor Velarde, in accordance with Title 17 U.S.C. Section 107, this material is distributed without profit to those who have expressed a prior interest in receiving the included information for research and educational purposes.

O sea, que publica esos poemillas de medio pelo acogiéndose a una ley estadounidense que le permite hacerlo cuando no exista ánimo de lucro y los intereses sean puramente educativos o relacionados con la investigación.

¿Y todo esto a cuento de qué? De que un gilipollas le envió un e-mail diciéndole que, ¡oiga!, los derechos de Corretjer, ya fallecido, le pertenecían a él (al gilipollas) y que a ver qué era eso de ir publicando alegremente por ahí sin el preceptivo permiso.

Acojonante. El asunto de los herederos es acojonante. En el mundo de la literatura en general y en el de la poesía en particular. Por alguna razón, los poetas sólo engendramos hijos de puta. Gentuza dispuesta a explotar la obra del viejo a pesar de la obra del viejo. Antes muerta que gratis.

Incluso aunque estemos ante una obra cuyo interés literario es casi cero. Incluso aunque la obra en cuestión no le importe ya a casi nadie. Incluso aunque la obra fuera escrita por un comunista convencido.

No importa. Siempre habrá un heredero hijo de puta intentando exprimir al muerto.

3 de enero de 2009

Seis poetas del primer mundo

Seis poetas alemanes que se acercan peligrosamente a los cuarenta tacos. O sea, que si no han madurado, es porque ya no lo hacen. Personalmente, no encuentro nada interesante en ninguno de ellos, pero a lo mejor alguien sí. Y como no es tan sencillo leer poesía alemana contemporánea en español, aquí lo dejo. Para que conste: Timo Berger, Monika Rinck, Björn Kuhligk, René Hamann, Ron Winkler y Nikola Richter.

¿Consuela pensar que la locomotora de Europa escribe igual de mal que el culo de Europa? Pues no gran cosa, la verdad.

2 de enero de 2009

La felicidad de la hoja en blanco

Jorge Oteiza despotrica durante un buen rato contra tirios y troyanos (que era lo suyo) y luego, cuando se ha desahogado, ya con el puro entre los dedos, dice la verdad absoluta sobre el hecho de escribir poesía. Y el que le lleve la contraria, es tonto o está desinformado.

1 de enero de 2009

Nuestras alas no existen por la noche

A Juan Eduardo Cirlot no se le ha hecho demasiado caso y eso está mal. Como tantas otras cosas, pero es que Cirlot se merecía algo más. Es cierto que patinó un rato largo. Por ejemplo, tiene una estrofa que dice así:
cr, cr, cr, cr,
ss, ss, ss, ss,
t, t, t, t.

Y es que la simbología y el dadaísmo han hecho mucho daño. Pero también tiene poemas tan chulos como este:
Bronwyn;
es un mar de ceniza, está subiendo.

Nuestras alas no existen por la noche.

La cabeza es de cera,
los ojos son espacio.

Te dejo entre los árboles del mundo
y este coro de gritos que persigna
mi estatura maldita.